Nos formamos en desarrollo personal y apertura de conciencia

Sé como un torrente…

La voz de Aurora López Valver da vida a las poéticas y sabias palabras de Cayetano Arroyo.

Vivir en el ahora

Por Eckhart Tolle.


Bellísimo texto del libro DIÁLOGOS CON ABUL BEKA, de Cayetano Arroyo.

 

LA BIOLOGIA DE LA CREENCIA

Bruce Lipton.

Es una excelente conferencia que nos ayuda entender desde el punto de vista de la biología el poder de las creencias y el efecto que tiene tanto a nivel personal como colectivo.

Lo que condiciona a todo organismo vivo es su «entorno» físico y energético, y no su carga genética como teoriza la síntesis evolutiva moderna. La «cooperación» es la base de la evolución para la supervivencia, y no un acto competitivo entre los organismos más fuertes. Siendo los organismos con mayor capacidad de trabajar conjuntamente los que sobreviven. Entendiendo el sistema orgánico como el conjunto de elementos con capacidad de interactuar desde la especialización del trabajo y la cooperación para la resolución de problemas. Y puesto que los seres humanos como organismos vivos, tampoco estamos determinados por nuestros genes, sino condicionados por el entorno y sobre todo por nuestras «creencias», somos dueños absolutos de nuestro destino.

Encuentro en la playa

Nos encontraremos en la playa de Mezquitilla junto desembocadura del río de Algarrobo el Sábado 11 de Julio a las 21.00 horas. Compartiremos la comida, haremos danzas, meditaciones, juegos, baile, lectura de poesías, cuentos y todo lo que se os ocurra, así que prepararos algo.

Traer: Sillas, mesas, comida para compartir, tu bebida, toalla, ganas de participar, de reír y de pasártelo bien.

La Asociación Amanace ya tiene página en Facebook, asi que

pincha en Me gusta y síguenos para estar informado de próximos eventos.

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Las cinco heridas

SANANDO LAS CINCO HERIDAS DE LA INFANCIA

por Lise Bourbeau

Pocas son las personas que podrían contarse entre quienes han tenido una infancia exenta de sin sabores y limitaciones, ya que todas las personas durante la infancia, en mayor o menor grado, de una u otra forma, hemos tenido experiencias agradables y desagradables, necesidades insatisfechas o asuntos inconclusos que si no los enfrentamos y resolvemos, nos acompañarán a lo largo de toda la vida, la mayoría de las veces afectando nuestra autoestima y por tanto las relaciones con los demás.

A estas experiencias dolorosas se les ha llamado heridas y la mayoría de las veces son resultado de experiencias vividas con los padres o con los adultos significativos.

Herida de rechazo:

El adulto que tiene esta herida vivió experiencias de rechazo en su niñez y tendrá la tendencia a rechazarse a sí mismo y a los demás, también rechazará experiencias placenteras y de éxito por el profundo sentimiento de vacío interno y por tener la creencia errónea de ser ”poco merecedor.” Culpa a los demás de ser rechazado y sin ser consciente de ello, es él quien se aisla creando así su círculo vicioso.

Herida de abandono:

La soledad se convierte en el peor miedo de quien vivió abandono en la infancia. Y su herida se convierte en su paradoja: “Quien vivió abandono tenderá a abandonar proyectos y parejas, hasta que haga consciente su carencia y se haga responsable de su vida y su soledad. Y piensa: Te abandono yo, antes de ser abandono por ti”.

Herida de humillación:

Los adultos que tuvieron experiencias de todo tipo de abusos, incluyendo el sexual, o experimentaron humillaciones, comparaciones o que fueron ridiculizados, avergonzados por su aspecto físico, por sus actitudes y/o comportamientos durante su niñez, suelen llevar esa carga a cuestas y la mayoría de las veces son seres inseguros, tímidos e indecisos que en lo más profundo de su ser se sienten culpables y no creen tener derechos elementales, e incluso pueden dudar de su derecho a existir.

Herida de traición:

El adulto con herida de traición será un desconfiado empedernido, ya que no se permite confiar en nada ni nadie. Su mayor miedo es la mentira y buscará de manera inconsciente involucrarse en situaciones en las que irremediablemente será traicionado. Cumpliéndose la profecía que él mismo decretó: “No confíes en nadie, todo mundo traiciona”. La mayoría de quienes experimentan celotipia tuvieron vivencias de traición en su niñez.

Herida de injusticia:

Experimentar la inequidad es el peor enojo de quien tiene herida de injusticia, y es posible identificar a quienes la han vivido en su niñez al observar las reacciones desproporcionadas y neuróticas ante alguna situación injusta. Todas las personas en algún momento hemos vivido o presenciado situaciones injustas, sin embargo a quienes tienen la herida les es imposible lidiar con ello y sus reacciones tienden a la autodestrucción. Una de las características más importantes es su gran temor a equivocarse y su tendencia a buscar la perfección, lo cual les trae mucha frustración y su gran reto para sanar es buscar la flexibilidad y la humildad.

Desafortunadamente, cuando nos negamos la oportunidad de trabajar en la sanación de estas heridas, estaremos repitiendo patrones conductuales enfermos que a nosotros nos dañaron en nuestra niñez y de forma inconsciente se perpetuará el círculo vicioso del cual hemos huido, dañando ahora a nuestros hijos. Las heridas se muestran en nuestra comunicación llena de chantajes, manipulación y control, afectando así la calidad de nuestra relación con ellos.

De el libro las 5 heridas del alma, que te impiden ser tu mismo.

Lise Bourbeau

***Fuente: Meditaciones en el Mar Rojo

***Pdf para lectura on line o descarga: http://eliascoach.files.wordpress.com/…/las-cinco-heridas-d…

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Así Habla un Q´ero por Nicolas Pauccar

Nos invita a recorrer de la mano de Nicolas Pauccar Calcina, Sacerdote Q’ero, un camino interior que nos enseña a comprendernos e integrarnos, desde una cosmovisión que convive con un sistema llamado Ayni, que significa colaboración y reprocidad , basada en la ayuda mutua. Esto nos permite ser complemento de Todo y ser responsable de reconocer, admirar, valorar y aprender.
Conferencia realiza el 15 de Enero en Barcelona.

LAS ETAPAS

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Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de su presente “revolcándose” en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!. El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo ‘llegó’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero …. cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Pensamiento del Sábado 21 de febrero de 2015.
“¿Por qué debéis vigilar siempre vuestros pensamientos, vuestros
sentimientos y vuestros actos? Porque estáis habitados por todo un pueblo de
células que reproduce vuestras actitudes, vuestro comportamiento. Cada vez
que os permitís una transgresión, este pueblo toma nota de ello y os imita.
Así pues no os sorprendáis si después sentís molestias, inquietudes. Sois
vosotros los que, con vuestro ejemplo, habéis educado mal a vuestras
células, y muchos desórdenes, muchos trastornos físicos y psíquicos son la
consecuencia de esta mala educación.
Trabajáis refunfuñando, zarandeáis las sillas, cerráis las puertas a
patadas, chocáis contra los muebles, lanzáis los objetos… Poco tiempo
después sentís que hay algo que no va en vosotros y os preguntáis qué es lo
que sucede. Es inútil que vayáis a buscar muy lejos: es simplemente que
pequeñas criaturas que hay en vosotros, vuestras células, que os han visto
actuar, os están imitando: refunfuñan, se ponen nerviosas, dan golpes…”

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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